En el libro comienza con tres diálogos a distintos personajes es que Sócrates, el filosofo, aborda el tema principal de la JUSTICIA., y nos brinda no una definición, pero si su concepción sobre ella.
Tiene tres grandes diálogos: primero con Céfalo, con quien discute la ancianidad, la riqueza, y en donde se presenta el problema (de qué es la justicia); el segundo con Polemarco; y el tercero con Trasimaco quien pedía a Sócrates una definición.
Se ve así que las tres definiciones dadas por las otras no son satisfactorias:
“…¿es propio definir la justicia haciéndola consistir simplemente en decir la verdad y en devolver a cada cual lo que de él hemos recibido?¿O no es ello justo o injusto según las circunstancias?”
Es propio de la justicia devolver a cada uno lo suyo.
Justicia es hacer el bienal amigo que es bueno y perjudicar al enemigo que es malo.
“…justicia nos es otra cosa que lo que conviene al mas fuerte.”
Pero ninguna de estas definiciones es tan completa o correcta. A las criticas hechas se puede ver que para Sócrates la justicia es un concepto complejo y elevado, que no implica lo allí mencionado.
La justicia no es solo útil cuando debe guardarse algo, devolver algo o protegerlo, es útil EN TODO MOMENTO Y PARA TODAS LAS COSAS.
También es justo aquel que es bueno e incapaz de dañar a otro. Así la justicia es una VIRTUD propia del hombre.
Si la justicia fuera del mas fuerte –sabiendo que Trasimaco se refería al una tiranía, y el gobierno que solo atiende sus intereses-, Sócrates dice que el gobierno, y quien gobierna, si bien es pagado como incentivo para que lo haga, solamente lo hace es favor del pueblo, y no de si mismo. Y este gobernante se dirige a estos para procurarles todo lo justo y necesario. Además, las artes tienen por el fin el interés del objeto sobre el que se ejercitan o de lo más débil.
La justicia, y la condición del hombre justo es la más ventajosa. Ya que la justicia es habilidad y virtud, esta rige sobre toda clase de personas. Así es todo lo contrario la injusticia, que es ignorancia y vicio, y que provoca odios, sediciones o combates. Ser observa así, que en la situación de hombre de bien, estos son mejores, más hábiles y más fuertes que los malos, y que su situación sin lugar dudas es más dichosa.
Libro II
se plantea la disconformidad de Glaucón y Adimanto de que Sócrates no haya definido el término de justicia con claridad. Así, estos proponen dos fuerte argumentos para que Sócrates explicara el suyo.
Ante la pretensión de saber la naturaleza, el origen y la definición de esta virtud, es que el filósofo dice que primero la englobara dentro de la sociedad y luego en cada individuo.
Plantean así como se conformaría un ESTADO PERFECTO, el cual tiene su origen en la impotencia de cada hombre de bastarse por si mismo, y ante sus necesidades. Es necesario congregar así a un número variado de personas, que realicen cada uno actividades diferentes pero en las que se especializan para llegare al perfeccionamiento y lograr un mayor rendimiento. Teniendo necesidad también de comerciantes, de espacio donde relacionarnos y cómo y quiénes administrarlos (este seria la plaza publica). La justicia tendría origen en las relaciones mutuas, que nacen de las diferentes necesidades de los ciudadanos.
Pero si se quiere ampliar este estado, es preciso hacerlo por la guerra, y para esto, se precisa de un ejército. Las personas que lo conformen deber ser suaves con sus amigos, feroces ante desconocidos y filósofos. Esto último, pues “el que no distingue al amigo del enemigo, sino porque conoce a uno y no al otro; no teniendo otra regla para discernir del amigo y del enemigo ¿cómo ha de estar ansioso de aprender?”.
Su espíritu debe de estar formado de una manera especial, debe seguir el ejemplo de los Dioses. Pero solo se le debe dar a él el ejemplo de los dioses justos y buenos, ya que de dios procede todo bien. Si bien hay en ellos ciertos actos injustos no conviene mostrarlos por miedo a que se los repita y tome como buenos.
Se dice también que la MENTIRA, es mala para todos, y que es la ignorancia que afecta al alma del que es engañado. Por ello, se dice que también se prohíbe hablar de los dioses como mentiroso y que intenten engañarlos.
Ante la pretensión de saber la naturaleza, el origen y la definición de esta virtud, es que el filósofo dice que primero la englobara dentro de la sociedad y luego en cada individuo.
Plantean así como se conformaría un ESTADO PERFECTO, el cual tiene su origen en la impotencia de cada hombre de bastarse por si mismo, y ante sus necesidades. Es necesario congregar así a un número variado de personas, que realicen cada uno actividades diferentes pero en las que se especializan para llegare al perfeccionamiento y lograr un mayor rendimiento. Teniendo necesidad también de comerciantes, de espacio donde relacionarnos y cómo y quiénes administrarlos (este seria la plaza publica). La justicia tendría origen en las relaciones mutuas, que nacen de las diferentes necesidades de los ciudadanos.
Pero si se quiere ampliar este estado, es preciso hacerlo por la guerra, y para esto, se precisa de un ejército. Las personas que lo conformen deber ser suaves con sus amigos, feroces ante desconocidos y filósofos. Esto último, pues “el que no distingue al amigo del enemigo, sino porque conoce a uno y no al otro; no teniendo otra regla para discernir del amigo y del enemigo ¿cómo ha de estar ansioso de aprender?”.
Su espíritu debe de estar formado de una manera especial, debe seguir el ejemplo de los Dioses. Pero solo se le debe dar a él el ejemplo de los dioses justos y buenos, ya que de dios procede todo bien. Si bien hay en ellos ciertos actos injustos no conviene mostrarlos por miedo a que se los repita y tome como buenos.
Se dice también que la MENTIRA, es mala para todos, y que es la ignorancia que afecta al alma del que es engañado. Por ello, se dice que también se prohíbe hablar de los dioses como mentiroso y que intenten engañarlos.
Libro IIl
En este libro se dirimirán los distintos aspectos referentes
a la educación de los guardianes, a saber:
En lo referente a los textos los héroes deberán aparecer
como ejemplos de templanza, virtud que debe poseer todo guardián, en ellos
tampoco se podrá encontrar una mala imagen de Hades pues los guerreros no deben
temer a la muerte.
En lo que a la dicción se refiere se conviene que si los
soldados han de imitar a alguien esté este henchido de fuerza y pureza, nunca
imitará a alguien débil y piadoso.
En la música las letras seguirás las pautas marcadas
anteriormente, la armonía deberá imitar las voces adecuadas para la formación
del guardián por lo que únicamente se utilizarán la “doria” y la “frigia” y se
prescindirá de las que inciten a la embriaguez, a la pereza o al lamento por lo
que solo tendrán cabida como instrumentos musicales cítara, siringa y lira. Los
ritmos solamente deben adaptarse a la canción.
El amor que experimentaran en un principio los guardianes, y
decimos en un principio porque más adelante Sócrates sugerirá un cambio, será
moderado y de base paterno filial.
La educación de los guardianes, una vez ya se ha educado el
alma, pasa por el gimnasio. En el gimnasio deberán fortalecerse y ejercitarse.
Además deberán llevar una dieta sana y que sea útil para la campaña, por esto
lo mejor será la carne asada ya que es lo que deberán acostumbrarse a comer
cuando salgan en campaña, algo para lo que deben estar preparados en todo
momento.
La medicina ya sea para el cuerpo (médico) o para el alma
(juez) debe estar siempre presente en la sociedad. La medicina del cuerpo debe
ser un derecho para todo ciudadano y las curas deberán ser rápidas. Los médicos
del alma, así mismo, deberán ser personas justas y con vasta experiencia de la
injusticia para así poder erradicarla mejor.
Llega ahora el momento de que el estado alcance su tercera y
última fase de desenvolvimiento que se da cuando aparece la figura del
gobernante, un guardián capaz de velar por el estado a través de la
administración de sus leyes. La elección de este se llevará a cabo entre los
mejores de los guardianes quienes estarán sometidos a duras pruebas y vigilados
desde su niñez para observar cuan fuerte es su voluntad.
En el estado al que nos referimos habrá tres clases
sociales, la de los gobernantes, guardianes y artesanos, labradores, etc. Se
decidirá quien debe ocupar cada puesto según el metal del que este hecho su
alma, oro para los gobernantes, plata para los guardianes y bronce para los
demás. Sin embargo cabe destacar que nada importa el material del que este
hecha el alma de unos padres pues su retoño podrá tener el alma de cualquier
otro metal, por lo que cada quien ocupará el lugar al que pertenece
independientemente de sus padres preservando así el equilibrio del estado.
En cuanto a lo que respecta al modo de vida de los
guardianes estos carecerán totalmente de cualquier posesión, estarán destinados
a vivir en comunas y nunca pasará por sus manos una moneda. Esto es necesario
para conservar la pureza de su alma e impedir que esta pueda corromperse.
Libro IV
En este cuarto libro se acaba con la descripción del estado
platónico y se define por primera vez justicia a partir del concepto de estado
justo.
El estado que se nos presenta no podrá albergar entre sus
muros situaciones extremas de riqueza o pobreza pues esto dará pie al abandono
del trabajo por parte de las personas sea cual sea su clase social y esto no
contribuirá más que a desnivelar al estado y a corromperlo.
Analizando ya por fin el estado llegamos a la conclusión de
que esta compuesto por cuatro cualidades que lo hacen ser perfecto, la
sabiduría, la valentía, la moderación y así mismo la propia justicia. La
sabiduría viene dada pues el estado objeto de estudio es un estado sabio y por
tanto prudente, esta virtud se refleja en gobernantes y guardianes, los
artesanos no son prudentes y no tiene que serlo porque esto no va intrínseco en
su naturaleza. El estado es valiente y fiel a sus principios en todo momento,
no teme a nada pues su brazo defensor, los guardianes carecen de miedo puesto
que nadie les ha enseñado a sentirlo. La moderación es la que hace que los
habitantes del estado repriman sus deseos y lleven una vida recta y de acuerdo
con la educación que se les ha proporcionado desde el estado. La última virtud
y así mismo la mas importante es la justicia pues hará que cada miembro de la
sociedad asuma su tarea y no invada terrenos que no le corresponden por
naturaleza consiguiendo así la estabilidad y la no corrupción de dicho estado.
Como se dijo antes que haría Platón, una vez hubo conseguido
la definición de ciudad justa, intentó extrapolar este concepto y ver si era
posible concebirlo dentro de un solo individuo llegando a término afirmativo.
Así pues el alma humana se compone de tres partes: Juicio, fogosidad y apetito.
El juicio es el que gobierna el espíritu, la fogosidad guarda el cuerpo siempre
bajo las ordenes de la razón y el apetito es la parte irracional del alma que
solo busca la satisfacción de necesidades. No se debe caer a la merced del
apetito, pues corrompería el alma, el juicio y la fogosidad deben saber
mantener el equilibrio.
Las virtudes del alma humana son las mismas de las del
estado: el alma es sabia porque está gobernada por la razón, es valiente porque
la fogosidad preserva las ordenes de la razón, es moderada por el equilibrio
interno y la justicia que al igual que al hombre hace que ninguna parte se
entrometa en terreno de otra. Así nuestra alma al igual que el tipo de clase
social al que e pertenecía en el estado estará compuesta a la vez por oro,
plata y bronce y solo dependiendo de en que medida se halle este en nuestro
interior deberemos pertenecer a una o a otra.
El Estado perfecto lo llamaremos monarquía o Aristocracia
dependiendo del número de gobernantes.
Libro V
En esta parte Platón plantea las funciones de la mujer en su
estado que son exactamente las mismas que las del hombre. Efectivamente el
género femenino es menos fuerte físicamente que el masculino pero esta
igualmente dotado de capacidades para ejercer cualquiera que sea su función por
naturaleza dentro del estado, así pues, una mujer con mayor cantidad de plata
en su alma será una guardiana y vivirá en comuna con todos los hombres, si esto
no fuese así el estado desequilibraría y comenzaría a corromperse.
A la hora de tener descendencia serán elegidos para procrear
los hombres y mujeres de “mayor calidad” y así mismo los menos valerosos
mantendrán relaciones con las mujeres menos destacadas en su oficio. Los niños
serán entregados a las ayas para su cuidado y nadie sabrá nunca quien es el
progenitor o el hijo de quien. Las mujeres serán seleccionadas desde los veinte
hasta los cuarenta años y los hombres desde los treinta hasta los cincuenta y
cinco. Todos los ciudadanos que superen estas edades serán libres de emparejarse
con cualquiera, eso sí, de su generación. Pues al no saber quienes son sus
hijos, quedaran prohibidas todas las relaciones entre generaciones o entre
padres e hijos.
El estado quedara conformado en su totalidad como una
comunidad donde todo es de todos y funcionará como un único individuo, todos
llorarán las mismas penas y reirán con las mismas alegrías, es por ello que
nunca se utilizarán términos de extraño para nombrar a alguien de dicho estado,
puesto que todos serán hermanos, padres o hijos según la diferencia de edad que
se lleven.
En el momento de la guerra los guardianes y sus hijos
(consideramos hijos suyos todos los niños de naturaleza guardián y sus hijos
por edad) irán juntos a la batalla. Los adultos lucharán y los niños se
quedarán a salvo observarán y aprendiendo que habrán de hacer en próximas
campañas cuando ellos sean adultos.
Podemos encontrar además dos tipos de guerras bien
diferenciadas, las guerras civiles o disputas intestinas y las guerras contra
bárbaros. En las disputas intestinas, dónde se batirán griegos contra griegos,
no se quemarán las casas ni se tomarán esclavos. Sólo se cogerá el botín que
será la cosecha del año. De los enemigos muertos sólo se arrebatarán las armas
y este tipo de guerras siempre debe acabar en reconciliación.
En las guerras contra los bárbaros no habrá ningún problema
en capturar a los enemigos como esclavos. Lo que no se debe hacer nunca (ni con
griegos ni con extranjeros) es ofrecer en los templos con armas de los
vencidos.
Este estado solo podrá ser constituido siempre que su
gobernante sea un filósofo o tenga muy en cuenta la filosofía, entendiendo por
filósofo al amante de la sabiduría, el que ama al conocimiento pero nunca se
llena de éste, al contrario, el filósofo siempre se siente ansioso de aprender
más. Hay que distinguir a los filósofos de los amantes de la opinión, pues
estos segundos son los que participan en foros y debates como si fueran
filósofos buscando realmente el espectáculo y no el conocimiento. Los amantes
de la opinión no pueden apreciar una idea en sí, sólo ven una parte, por eso
son amantes de la opinión, pues si no ven la totalidad del objeto sólo tienes
una opinión.
Libro Vl
En este libro se indaga sobre el concepto de filósofo y
otras cuestiones referentes a la filosofía en cuanto tal.
Como ya se ha dicho antes el alma del filósofo está siempre
dispuesta a conocer, debe ser mansa y moderada, no debe sucumbir ante los
placeres corporales, además, es valiente puesto que conoce el valor de la vida
y no teme a nada. Si observamos el alma del filósofo, vemos que es una persona
justa. La memoria y la capacidad para aprender son los pilares del
conocimiento.
Se da, dice Platón un concepto erróneo de la filosofía
debido en gran medida a filósofos corrompidos que se han vuelto amantes de la
opinión, pues o no han alimentado correctamente sus virtudes, b se han dejado
arrastrar por la fama o han sido corrompidos por el dinero. Estos filósofos dan
una falsa imagen de la filosofía ya que la gente ve en la gente ve en ella el
arte para ayudar al político y `engañar' al pueblo.
Sin embargo los verdaderos filósofos son los que saben
mantener su alma sana y justa y deberían dirigirse al público para explicar que
la verdadera filosofía no es la practicada por los amantes de la opinión, sino
que la auténtica filosofía sólo difunde la verdad y deberían dar a entender
también que si los gobernantes fuesen filósofos en lugar de corruptos
políticos, el estado mejoraría.
El bien es otro tema a tratar en este capítulo de la obra La
República, y es un concepto que deben tener siempre presente los guardianes,
pues sin el ninguna de sus enseñanzas serviría apenas de nada. Se define el
bien como la luz que ilumina las verdades y si se carece de la idea de bien,
entonces solamente se tendrá opinión sobre las demás ideas que conforman
nuestro pensamiento. De ahí parte el símil de la línea Platón utiliza para
encasillar a todos los objetos y esencias. En la parte izquierda de la línea
podemos encontrar imágenes o copias de ideas, mientras que ala derecha
encontraremos todo aquello que es realmente una idea, el mundo sensible queda
supeditado a la parte izquierda. En la zona de la derecha encontramos
primeramente los objetos geométricos y en la zona más a la derecha podremos
encontrar ya realmente el mundo de las ideas.
Libro Vll
Llegados a este punto, el autor nos ilustra con el mito de
la caverna el símil de la línea. En el mito se cuenta como un hombre que ha
vivido siempre encadenado y sin poder girar ni una sola vez la cabeza, viendo
mientras vivía en el fondo de la caverna únicamente sombras, es despojado de
sus ataduras y obligado a andar. Pasará primeramente por otra sala en la que se
encuentra una hoguera además de varia gente caminando con objetos sobre si
mismos, que eran las sombras que el conseguía ver desde donde anteriormente se
encontraba. Pasada esta sala debe emprender un largo y escarpado camino hacia
la luz y una vez alcanza la superficie, sus ojos no pueden ver, cegados por
tanta claridad, luz que desprende la idea de bien y a través de la cual ya
puede observar y conocer todas las demás verdades olvidándose finalmente de la
opinión. Si el ser humano liberado quisiese volver a entrar y contarles a sus
compañeros lo ha vivido estos lo matarían tomándolo por loco.
Con esto nos muestra los diferentes grados de la línea, el
fondo de la caverna donde se encontraba al principio del relato que sería el
mundo de supersticiones, sombras y reflejos (eikasia), la segunda sala donde se
encontró una hoguera y varios humanos transportando cosas se identifica con la
opinión y las creencias (pistis), el escarpado camino que lo llevará a la luz
no es otro el espacio que corresponde a los objetos geométricos (dianoia) y
finalmente el exterior de la caverna donde ya consigue ver por fin la luz es el
mundo ideal en el que alcanza por fin la verdad (noesis). Por todo esto es
fácil entender que solo es apto para gobernar aquel que haya salido de la caverna
y por tanto conocedor de verdad. Platón explica que los dos tipos de
“conocimientos” del mundo sensible, conjetura y creencia, están englobados por
la opinión, pues de ellos es lo único que podemos tener. De la misma manera, la
inteligencia englobará a los conocimientos del mundo de las ideas, pensamiento
discursivo y ciencia.
Se trata también el tema de la educación del filósofo que
deberá practicar gimnasia y estudiar música cómo si de cualquier guardián se
tratase. Los filósofos y guardianes también deberán entender en otras
disciplinas, estas serán aritmética, geometría plana, estereometría,
astronomía, armonía y como plato fuerte la dialéctica. Como dialéctica
podríamos entender el estudio supremo, sin ella nunca llegaríamos a conocer el
bien y por lo tanto, por vasto que fuera nuestro conocimiento en otras
materias, sin el bien estos serían falsos. De las demás diremos que Platón
pensaba que no se deben aprender mediante la interpretación de los sentidos;
sino que será a través de la razón que debemos llegar a la esencia de las
cosas. El aprendizaje de todas estas materias, salvando la dialéctica, tienen
un fin militar.
Si un guardián recoge en sí todas las características del
niño filósofo deberá seguir las pautas que marca el autor, que serán las
siguientes:
Hasta los veinte años aprenderá las disciplinas
anteriormente comentadas salvo la dialéctica, que la aprenderá a partir de la
edad mencionada arriba cuando ya prescinda de la gimnasia obligatoria, además
deberá aprender las cosas de una manera agradable para él, puesto que los
castigos y obligaciones son para los esclavos. A los treinta años se volverá a
seleccionar a los mejores y se les enseñará a prescindir de los sentidos y a
usar sólo la razón. Cinco años más tarde deberán volver a “la caverna” y participar
en lo militar y en cosas para formar a los jóvenes, adquiriendo así vasta
experiencia. Luego, si a los quince años han sido justos y firmes, podrán
acceder al cargo de gobernante. Y así, siempre que sea su turno, podrán
gobernar el resto de sus vidas.
Libro Vlll
El Estado al estar sujeto al gobierno de humanos no libres
de la imperfección, también puede degenerarse. Si el gobernante descuida la
natalidad y deja que haya procreación en malas épocas, nacerán guardianes
necios e incultos. Luego aparecerá la unión entre personas de distinta clase y
la inminente aparición de una carrera para la acumulación de riquezas. Una vez
se entra en esta dinámica el estado degenera y pasa de la aristocracia a la
timocracia, a la oligarquía, luego a la democracia y finalmente a la tiranía el
peor de los gobiernos.
La timocracia será el gobierno de los hijos de los hombres
justos de El Estado, por esto será la forma menos corrompida y aún conservará
algunos rasgos del estado. Será este el gobierno de los hombres más fuertes y
fogosos que buscarán honores como si de una guerra se tratara. Los hombres
timocráticos se corromperán más y ya sólo querrán saciar su afán de riqueza.
Cuando esto ocurra hablaremos del estado oligárquico donde el gobierno será
para los más ricos. En este estado aparecerá una gran división entre los ricos,
que vivirán sólo para la acumulación de bienes y pobres, privados de todos los
derechos no podrán satisfacer necesidades y se verán condenados a la miseria.
EL hombre oligárquico sólo satisfará sus necesidades más básicas para la
supervivencia ya que su principal prioridad será la acumulación de capital. Por
esto el estado oligárquico dejará las funciones gubernamentales por ser
consideradas superfluas.
Entre los hombres pobres se irá conspirando contra los
oligárquicos porque les tenían pisoteados. Llegará un momento que los pobres se
rebelarán y sin mucho esfuerzo sacarán a los ricos del poder, pues estos debido
a su afán para el lucro, no estarán preparados para la lucha. Cuando los pobres
logren el poder estaremos hablando de un estado democrático. La democracia se
caracterizará por la libertad que terminará en libertinaje pues cada uno será
libre de hacer lo que guste acabando todos por prestar mayor atención a su alma
apetitiva. Con el paso del tiempo el estado democrático sucumbe dejando en él
sólo la anarquía. Pues ya no respetan ninguna ley ni se sienten atados a
ninguna obligación. Es en esta situación, en el caos absoluto que existe
entonces en la sociedad, donde los oligárquicos intentan mantener un gobierno
estable pero los democráticos no respetan las leyes. En este caos, se elige a
una persona y se la hace actuar como líder, y no solo como esto, al líder se le
considera un salvador pues ha sacado al pueblo del caos en el que se
encontraba, este hombre se presenta como alguien que purgará el estado de los
enemigos del pueblo. Será entonces cuándo el estado se encontrará frente a un
gobierno tiránico. El líder tiránico a primera vista es un populista y alguien
que pretende ayudar. Al inicio, el hombre tiránico estará apoyado por todas las
personas que lo habrán llevado al poder. A la larga el tirano irá apoderándose
de todo el patrimonio del pueblo, promoviendo guerras para que sea necesario un
hombre como él, aumentará los impuestos para anular cualquier tipo de
conspiración en su contra, pues la gente deberá estar más pendiente de
sobrevivir que e conspirar. Llegados a este punto, los que le subieron al poder
también le odiarán y el tirano, carente de apoyos verdaderos, contratará en su
séquito a personas necias que lo adularan sólo para recibir la correspondiente
paga.
En este libro se abarcan tres temas, la formación de un
gobernante tiránico, así como la superioridad de lo justo sobre lo injusto y la
superioridad de la justicia frente a la injusticia.
El hombre tiránico será aquel al que durante los sueños se
le aparezcan los deseos más amorales que ha tenido acallados durante toda su
vida. Al haber nacido en la democracia, no ve ningún problema en saciar sus
deseos innecesarios de carácter amoral y lo hará hasta tal punto de caer en la
locura y la rabia, llevándolo a saciar de cualquier forma su apetito sin moral,
y no tendrá ningún problema en robar, asesinar o cualquier otra cosa. Este
comportamiento se extenderá por todo el estado aunque el más desdichado será el
tirano, ya que la tiranía no permite amistad.
Platón nos demostrará supremacía de lo justo sobre lo
injusto a trabes de tres pruebas:
En la primera vemos al tirano sujeto a la injusticia ya que
por el hecho de estar supeditado a su apetito, se verá obligado a adular a sus
esclavos para tener de ellos su favor, lo que le convertirá también a el mismo
en un esclavo y en el más infeliz; pues el hombre del estado al haber escogido
el camino de la justicia es más feliz y recibe mayores recompensas. Con ello
concluimos que en esta primera prueba, referida a la nobleza del espíritu y a
la felicidad, el justo supera con creces al injusto.
La segunda prueba analiza los placeres para cada parte del
alma. A la razón se la vincula con el placer del aprendizaje, a la fogosa con
los honores y a la apetitiva con los placeres carnales y las riquezas. Según
sea la parte del alma que domina en las personas, tendremos al filósofo, al
ambicioso o al amante del lucro respectivamente. Si recurrimos al razonamiento
para saber cuales son los placeres más nobles, encontramos que son los
pertenecientes al filósofo; lo mismo pasa si los analizamos desde la
inteligencia o la experiencia. Por lo tanto, los placeres más agradables serán
los referentes al hombre más justo, es decir al filósofo.
La tercera prueba se observa que el verdadero placer no es
el del fin del dolor (con el que a veces se confunde), que es el que sienten
los ambiciosos o los amantes del lucro; el verdadero placer es el de la
esencia, y sólo los filósofos pueden acceder a él. Si clasificamos a las
personas según su acceso al placer real, vemos que los filósofos son los que
están más cerca, luego los ambiciosos y finalmente los amantes del lucro.
Trasladando esto a las formas de gobierno del estado, vemos
que la forma de gobierno en la cual los mandatarios son los filósofos es la
aristocracia, en la que gobiernan los ambiciosos es la timocracia y las
gobernadas por los amantes del lucro son la oligarquía, la democracia y la
tiranía. Por lo tanto el tirano, que es el hombre más injusto es también el más
alejado del verdadero placer.
Acabamos de demostrar que lo anteriormente dicho que la
práctica de la injusticia era más provechosa que la de la justicia, es falso.
El injusto no podrá acceder al placer real y se verá esclavizado por su parte
apetitiva; en cambio el justo que se subordina a la parte divina del alma,
obtendrá el placer real, el conocimiento verdadero y gozará de una vida
apacible en la tierra. Y respecto al injusto con apariencia de justo, aún las
cosas le irían peor pues se corrompería aún más pero no gozaría de los placeres
del raciocinio como si realmente se hubiera entregado a la justicia.
Libro X
La parte
final del libro comienza haciendo una reflexión sobre el arte mimético (de
copiar). Se parte del principio de que para cada cosa existe una idea perfecta
y verdadera a la par que eterna e inmutable. Cada idea ha sido concebida por el
productor de la naturaleza y moldeada por el Demiurgo, quien esculpe las ideas
tomando como patrón aquello ve en el mundo de las ideas, creando así objetos
verdaderos y reales pues están hechos a partir de las verdaderas esencias.
Aparece entonces el imitador y el trabajo que este haga con lo material a
partir del trabajo del Demiurgo será irreal pues está hecho a partir de la
opinión. Así podemos encontrar tres tipos de arte, el arte del productor de la
naturaleza que es quien imagina las ideas, el arte del Demiurgo que es quien
esculpe las ideas, y el arte del imitador que es evidentemente quien imita. El
arte mimético sólo alimenta la parte inferior del alma, la sensorial. Por lo
tanto se debe tener mucho cuidado con el arte mimético en el estado, pues
podría llevar a que los ciudadanos se entregaran al cultivo de la parte
inferior del alma. En cualquier caso, el arte mimético deberá ensalzar los
valores más nobles del alma. De esto deducimos otra división del alma, la
racional y la irracional. Siendo la primera la que busca el aprendizaje y la
segunda la satisfacción de los placeres materiales.
Cuando
hablamos de perdición y corrupción del alma no estamos hablando en absoluto de
su destrucción pues es bien sabido que es inmortal, sin embargo y aunque el
bien y el mal no consigan destruir nuestra alma si podrá ocurrir eso con
nuestro cuerpo. Por último debemos saber el que practique la justicia tendrá
una vida llena de los verdaderos placeres y recompensas y además los dioses
compensan a las almas de los justos y castigan las de los injustos.
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